
Del 4 al 10 de octubre se celebra la Semana Mundial del Espacio, una fecha que conmemora dos hitos de la historia espacial: el lanzamiento del Sputnik 1, el primer satélite artificial de la Tierra, el 4 de octubre de 1957, y la entrada en vigor del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, el 10 de octubre de 1967.
Este 2026, la celebración tiene como tema “Rocket Revolution” (Revolución de los cohetes), que pone la mirada en la transformación de los sistemas de lanzamiento y en cómo estas innovaciones están ampliando las posibilidades de acceder al espacio.
Durante décadas, colocar un satélite en órbita estuvo principalmente al alcance de grandes programas espaciales. Hoy, el desarrollo de nuevos sistemas de lanzamiento, la reutilización de cohetes y la participación de más proveedores comerciales están modificando este escenario.
También existen más alternativas para transportar satélites a órbita. Entre ellas se encuentran los servicios rideshare, que permiten lanzar satélites de diferentes misiones en un mismo vehículo de lanzamiento.
La evolución del sector espacial también se refleja en una industria cada vez más especializada. En el ámbito de los pequeños satélites, existen empresas que desarrollan y comercializan componentes y subsistemas como estructuras, sistemas de energía, computadoras de a bordo, sistemas de comunicaciones, sistemas para determinar y controlar la orientación del satélite y paneles solares. Algunas ofrecen incluso plataformas satelitales que integran varios de estos sistemas.
Esto permite que universidades, centros de investigación y empresas puedan combinar desarrollos propios con componentes y plataformas comerciales, sin necesariamente tener que desarrollar todos los subsistemas de una misión desde cero.
Empresas como AAC Clyde Space y GomSpace cuentan con soluciones orientadas a CubeSats y otros pequeños satélites, que incluyen componentes, subsistemas y plataformas. Por su parte, Rocket Lab participa en distintas etapas de una misión espacial, desde el desarrollo de componentes y plataformas hasta los servicios de lanzamiento.
La combinación de nuevas alternativas de lanzamiento, componentes comerciales y servicios especializados ha ampliado las opciones disponibles para desarrollar y llevar tecnología al espacio. Esto no significa que construir un satélite sea sencillo: cada misión continúa requiriendo diseño, ingeniería, integración, pruebas y validación.
En este escenario, universidades, startups y centros de investigación cuentan hoy con más posibilidades de desarrollar pequeños satélites, probar nuevas tecnologías y participar en misiones espaciales.
En el Perú, la Pontificia Universidad Católica del Perú, a través del Instituto de Radioastronomía (INRAS), cuenta con experiencia en este campo con el desarrollo del PUCP-Sat-1 y Pocket-PUCP, los primeros satélites peruanos. Actualmente, esta línea continúa con proyectos como INTISAT y LINKU.
Desde el Sputnik 1 hasta los actuales sistemas de lanzamiento, la forma de llegar al espacio ha cambiado considerablemente. La “Rocket Revolution” permite observar esta evolución y un escenario en el que más actores cuentan con herramientas y alternativas para desarrollar sus propias misiones espaciales.